Pongamonos en antecedentes. Las dos primeras incursiones de batman en el cine corrieron a cargo de Tim Burton, donde el hombre murciélago se movía por una ciudad gótica en el más puro sentido burtoniano del término, y luchaba contra enemigos fascinantes (quien no se acuerda de Michelle Pfeifer como catwoman, o de aquello de ¿has bailado alguna vez con el demonio a la luz de la luna?)
En las dos siguientes batman llevaba pezones en la armadura, iba marcando culo y luchaba contra un chuache con una armadura semitransparente con neones en una gotham hipercolorista. Parece que Joel Schumacher se tomo lo de el señor de la noche por donde no era.
Con este historial, y viendo el batacazo que se llevaron en DC con la adaptación de catwoman esta nueva versión de batman metía miedo. Este miedo fue disipandose cuando se supo que Christopher Nolan (memento, insomnio) era el encargado de la dirección, y ahora, tras verla, puedo asegurar que es una de las mejores películas de lo que va de 2005.
En batman begin aparecen todos los elementos de una película de superheroes: el héroe y su alter-ego, el villano y una ciudad que proteger, y es en estos puntos donde el film rompe completamente con las anteriores entregas.
Para empezar, en las anteriores películas Bruce Wayne era un multimillonario que, traumatizado por el asesinato de sus padres, se decide a combatir el crimen. Aquí tambien, pero es mucho más. La obsesión del personaje por acabar por el crimen tiene a veces el punto psicopata de un Travis Bickle que quiere que llegue una lluvia que limpie las calles de escoria, unas calles, las de Gotham, que se dejan de decorados góticos para presentar una apariencia mucho más próxima a la propia Nueva York de Taxi driver o, más aún, al Los Angeles de Blade Runner.
Como batman Bruce Wayne se convierte en un ninja, silencioso, rápido y mortal. Este es quizá uno de los puntos flojos de la película, Christian Bale con esa armadura es demasiado mazacote como para ser rápido y silencioso, aún así la mayoría de las escenas de acción cumplen con el personaje.
Otro de los grandes aciertos de la película es el nuevo batmovil, más tanque y máquina de destrucción que bólido ultrarápido, ideal para conducir por las calles de esta Gotham casi post apocaliptica.
Tal vez el punto más flaco de la película es la ausencia de un villano carismático, aunque tratandose de la historía de la creación del héroe es casi disculpable. Seguro que en las nuevas secuelas (que las habra) esto va a corregirse.
Saliendo de los clichés del cine de superheroes el ritmo en batman begins es un crescendo de dos horas y pico absolutamente genial, que empieza fuerte y acaba casi de forma enloquecida.