limbo #2: uno de los nuestros

07/09/05

Desde que tuve uso de razón siempre quise ser un gangster. Así de claro lo tiene Henry Hill (Ray Liotta) al comenzar a contarnos su historia de auge y caída en el mundo del hampa. Una historia que comienza en los años 50, con un Henry adolescente introduciéndose entre los gangsters, siendo fichado por primera vez, y conociendo a sus futuros compañeros: Jimmy Conway (Robert de Niro) y Tony (Joe Pesci), y que termina en los 80, con Henry en un programa de protección de testigos. Por el camino hay robos, clubs de lujo, traiciones, amantes, asesinatos, drogasâ�Ĥ Y por supuesto una de las grandes obras de la historia del cine.

Cualquier aspecto de la película es como mínimo sobresaliente. Todos los actores se salen, especialmente Ray Liotta y Joe Pesci como un brutal e irracional mafioso. La narración con la voz en off compartida de Henry y su mujer es perfecta, sin llegar a avasallar como en Casino y aportando el contenido justo para entender mejor a los personajes. La ambientación es sencillamente genial, desde los ambientes más sobrios de los 50 y 60 al principio a los horteras y recargados en los 70 y 80. Cada época lleva consigo además una cuidadísima selección de canciones para acabar de redondear el conjunto.

Pero el gran logro de Uno de los nuestros es que logra que queramos ser como ellos, entrar en el Copacavana por la puerta de servicio y que nos pongan una mesa a pie de escenario, o poder liarnos a culatazos con el vecino que intento propasarse con nuestra novia (enorme escena). Eso sí, después, cuando están muertos, conspiranoicos o acabados por la droga ya no nos gustan tanto.

En fin, seguramente es mi película favorita de Scorsese (y eso casi equivale a decir que es mi película favorita en general), y no estamos hablando de un cualquiera, si no del tipo que hizo Taxi driver o Toro salvaje.

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